No màs Eva Test!


Mujer: ¿cuantos test de embarazo te hiciste? ¿Eran necesarios? ¿Por qué y con cuánta frecuencia los hacemos las mujeres?, ¡Alto! ¡Basta! ¡No mas EVA-TEST!

Abro el cajón de mi mesa de noche y ¿qué me encuentro, mientras busco el DNI de mis hijos? Sus tests de embarazo que dieron positivo. ¿Por qué los guardo? ¡Excelente pregunta! No sé: por colgada, por sucia, o para recordar siempre que YO ELEJÍ TODO ESTO. Encima, en la farmacia, me topé, otra vez, con una mujer de treinta y pico evaluando cuál prueba de embarazo comprar … me pareció una señal. Tenía que escribir sobre esto.




Yo creo que eres mamá desde el día que el test te dio positivo. Más allá de la anidación, el deseo, la planificación, la búsqueda…hasta que no haces pis en ese tarrito, mínimo y aprendes a embocarle la pis, parece que no estás apta para ser madre. Hay todo un jurado de cigüeñas mirándote.

Aunque los hombres digan que somos impredecibles, cuando las mujeres empezamos a “buscar” un hijo acontecen todo tipo de obviedades: náuseas por las dudas, mareos por si acaso, sentimos que “hay algo distinto”… En fin, una de esas obviedades es el atraso sistemático del ciclo menstrual, hasta quedar embarazadas. Ahí arranca el desenfreno por los test de embarazos. Frente a esa situación hay distintos tipos de mujeres:
  • La que se hacen test todos los meses, a los 15 minutos de atraso, al punto que ya casi es como un ritual hacer pis en el pequeño recipiente de plástico que viene en el kit. Casi una cábala.
  • Está la que, por las dudas compra la oferta de 3 test de embarazos, previendo dificultades o falsos resultados.
  • La que cuando da negativo cree que “el test salió mal porque recién estoy embarazada”
  • La que cree que dio positivo pero es un error (la negadora, me encanta)
  • La que compra los test más caros para asegurarse de que el resultado sea correcto.
  • La Paranóica, que se hizo miles de tests desde adolescente, porque todos los meses se le atrasa.
  • La Descreída, que deja pasar 15 días de falta porque está segura que se le atrasó por stress, como yo en mi primer embarazo.
  • La previsora, que se lleva el test de embarazo cuando sale de vacaciones …Y LE DA POSITIVOOOOOO… como a mí, en mi segundo embarazo.

Debo admitir que nunca me hice demasiados tests. Lo mío siempre es blanco o negro. Estoy o no estoy, quiero o no quiero. Y cuando quise, me lo tiraron por la cabeza … Cada vez que decidí quedar embarazada, quedé el mismo mes en que decidí empezar a buscar. Tù lo pides, tù lo tienes




Lo pedí, llegó, pero también llegaron las náuseas y la languidez de los primeros 3 meses, en los que me zampé 6 kilos. Pasaba de la náusea al hambre y a la arcada con una facilidad prodigiosa. En ese tiempo yo estaba todo el día en la calle y pasaba mucho tiempo en los colectivos … Tenía antojos y atracones de sándwiches con mucha mayonesa, tenían que ser. Encima, me angustiaba y lloraba. Me la pasaba persiguiendo sanwiches. Mientras iba de un lugar a otro, paraba indiscriminadamente a seguir embuchando. Alternaba entre trabajar, comer sándwich y hablar por celu lloriqueando y con la boca llena. ¡Todo en plena combi o caminando! Era una desquiciada con la boca manchada de ketchu. ¡Una porquería, un cachivache!

Hoy, no quiero mas embarazos y le prometo a Tatita Dios todo tipo de paparruchadas con tal de que no me mande otro crio, me topo con esos tests de embarazo. Hoy me niego,  lo niego y no comprare nunca mas ningún EVA-TEST de esos que cambiaron mi vida. Los bebitos me encantan, pero me encantan que sean de otros. ¡AGUANTAME LA NEGACIÓN!

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